(Del náhuatl mic = “muerte” y tlan = “lugar de”)
articulo tomado de la pagina http://www.samaelgnosis.net/revista/ser49/mictlan.html, el cual solo lo promovemos con fines culturales, propiedad de su respectivo autor.
No debemos tomar a la letra muerta lo descrito por
los aztecas acerca del Infierno o el Mictlan. Tratemos de ver el
espíritu de vivifica y encontremos en la mitología azteca enseñanzas
prácticas conducentes a aclarar cada vez más el camino interior.
Asombrosamente tanto los mayas como Dante
Alighieri en su Divina Comedia hablan de 9 zonas sumergidas, los sabios
de Anáhuac (antiguo México) también lo afirman así.
La Sabiduría sobre la muerte es muy profunda entre
los aztecas, nos hablan no solo de la muerte del cuerpo físico, sino se
entremezcla en todo su conocimiento, de la muerte de nuestras pasiones
animales y defectos psicológicos.
Afirmaban nuestros antepasados que no todos los que morían iban al Mictlán, veamos:
1.- Los guerreros que morían en el campo de batalla.
Es decir aquellos que lograban destruir de sí
mismos su ira, su orgullo, su pereza, su gula, su envidia, etc. El
campo de batalla es la Vida Diaria, en ella nos toca combatir a nuestra
propia legión de defectos psicológicos, quien logra morir de esta
forma indudablemente logra ir a la casa del Sol, son lo que logran
integrarse con su Real Ser interior profundo o el Sol.
"Cuantos morían en la guerra, o en el altar del
sacrificio, iban a la casa del sol. Todos andaban unidos en una inmensa
llanura. Cuando el sol va a aparecer, cuando es tiempo de que salga,
empiezan ellos, entonces, a lanzar gritos de guerra, hacen resonar los
cascabeles que llevan en los tobillos y a golpear sus escudos."
"Si su escudo está perforado por dos o por tres
flechas, por aquellas hendeduras pueden contemplar el sol; pero
aquellos cuyo escudo no tiene abertura alguna no pueden mirar al sol."
"Cuantos cayeron muertos entre magueyes y
cactus, entre espinosas acacias, y cuantos han ofrecido sacrificios a
los Dioses, pueden contemplar al sol, pueden llegar hasta él."
"Cuando han pasado cuatro años se mudan en
bellas aves: colibríes, pájaros moscas, aves doradas con huecos negros
alrededor de los ojos; o en mariposas blancas relucientes, en mariposas
de fino pelambre, en mariposas grandes y multicolores, como los vasos
de beber, y andan libando allá en el lugar de su reposo, y suelen venir
a la tierra y liban en rojas flores que asemejan sangre: la eritrina,
la paisentía, la carolínea, la caliandra." (Épica Náhuatl).
Las flechas, como las lanzas son el símbolo de la
electricidad sexual trascendente que sabiamente dirigida a los defectos
psicológicos ya comprendidos por medio de la meditación profunda y la
auto observación psicológico pueden lograr la muerte de uno mismo a
nivel psicológico, es decir la desintegración de nuestros defectos
psicológicos. Por ello quienes no han luchado, quienes no se han
preocupado por desintegrar sus defectos, quienes no han logrado que su
escudo sea perforado, no podrán ver nunca la verdad, al Sol.
Los magueyes, los cactus y en sí toda planta
espinosa son símbolo de la voluntad verdadera, de lo que los griegos
denominaron Thelema, la voluntad que es necesaria para combatir al
eterno enemigo, que mora en sí mismos, es por ello que solo quienes se
han decidido a destruir su orgullo, vanidad, soberbia, auto
importancia, etc., son los únicos que pueden contemplar el Sol, a su
Real Ser interior.
2.- Las mujeres que morían en el parto.
“Los sabios sacerdotes de Anáhuac afirmaron
siempre en forma enfática que las "Cihuateteo" o "mujeres diosas"
muertas en parto, viven en el paraíso occidental llamado "CINCALCO, la
"casa del maíz". Del germen, del grano, nace la vida y ellas dieron su
vida, precisamente, por la naciente criatura. La Madre Natura sabe
pagar siempre de la mejor manera el sacrificio solemne de esas benditas
mujeres. Es indescriptible la dicha de esas almas en los cielos de la
Luna, Mercurio, Venus y el Sol”... (Samael Aun Weor. Doctrina Secreta
de Anáhuac)
3.- Los Ahogados
Los que morían ahogados iban al Tlalocan (paraíso
de Tlaloc), el agua es la vida para el Mundo, así la energía creadora
lo es para el ser humano. Quienes logran canalizar sus fuerzas vitales
y dirigirlas a los yoes-defectos que se han comprendido a fondo,
mediante el aprovechamiento del gimnasio psicológico que nos da la
vida, logran morir a través de las aguas y claro, van al paraíso de
Tlaloc, lugar de dicha y felicidad donde las almas entran a estados
superiores de consciencia.
4.- Los Niños inocentes
“La doctrina secreta de Anáhuac enseña que
existen trece cielos y afirma solemnemente que en el más alto de éstos
viven las almas de los niños que fallecen antes de tener uso de
razón”. (Samael Aun Weor. Doctrina Secreta de Anáhuac).
Solo aquellos que han logrado la inocencia de
corazón y mente pueden vivir dichosos, en las dimensiones superiores de
la naturaleza.
Las nueve dimensiones del Mictlan
Las nueve zonas infra dimensiones entre los aztecas
eras: 1. Apanohuaia o Itzcuintlan: En esta zona del Mictlan hay un río
caudaloso (símbolo de las pasiones humanas) Para pasar esta prueba se
requería de la ayuda de Xólotl (perro), se refiere el perro al
instinto sexual, a saberlo controlar. 2. Tepectli Monamictlan: Lugar
donde los cerros chocan entre sí. 3. Iztepetl: Cerro de navajas. 4.
Izteecayan: Lugar en el que sopla el viento de navajas. 5.
Paniecatacoyan: Lugar donde los cuerpos flotan como banderas. 6.
Timiminaloayan: El lugar donde flechan. 7. Teocoyocualloa: Lugar donde
las fieras se alimentan de los corazones. 8. Izmictlan Apochcalolca: El
camino de niebla que enceguece. 9. Chicunamictlan: Aquí las almas
encontraban el descanso anhelado.
Muy diferente es la suerte que aguarda a las
almas que concluyen cualquier período de manifestación sin haberse
liberado. Quienes no han sido elegidos por el Sol o por Tláloc, -dicen
los aztecas-, van simplemente al Mictlan y ahí esas almas padecen
espantosas pruebas mágicas al pasar por los infiernos.
En primer lugar, para llegar al Mictlan han de
pasar por el cenagoso río, el Aqueronte o CHICNAHUAPAN, en la barca de
Carón, como dice el Dante en su Divina Comedia. Incuestionablemente,
ésa es la primera prueba a la que se someten los "dioses infernales".
"¡Ay de vosotras, almas perversas!, no esperéis nunca ver el cielo.
Vengo para conduciros a la otra orilla, donde reinan eternas tinieblas,
en medio del calor y del frío..."
Continúan los sabios mexicanos diciendo que
después el alma tiene que pasar entre dos montañas que se juntan; en
tercer lugar, por una montaña de obsidiana; en cuarto lugar, por la
región en donde aúlla tremendo un viento muy helado; después, por donde
flotan las banderas; el sexto lugar en que se flecha; en el séptimo
círculo dantesco están las fieras que comen los corazones; en el
octavo, dicen está el paso estrecho entre lugares y piedras; y en el
noveno y último círculo del Dante, dentro del interior de la Tierra,
existe el CHICNAHUMICTLAN, donde se pasa por la "muerte segunda" tan
sabiamente descrita por el Apocalipsis de San Juan.
Posteriormente, esas almas descansan ingresando a
los paraísos elementales de la naturaleza; entonces inician nuevos
procesos evolutivos que han de comenzar por el reino mineral, proseguir
en el vegetal, continuar en el animal y culminar en el estado
humanoide que otrora se perdiera.
(Samael Aun Weor. Doctrina Secreta de Anáhuac)
Estimado lector, abre tu corazón a estas
enseñanzas, bebe la sabiduría de la gnosis, en la copa perfecta de los
aztecas y descubre con asombro que sus enseñanzas son de palpitante
actualidad.
Jenaro Ismael Reyes Tovar. Comisión cursos por Internet
Dibujo de Gustavo Doré. Canto 8 y Canto 32 de la Divina Comedia.



