La
partida Rover
{TEXTO TOMADO DE VALERINA: UN RINCON SCOUT EN LA WEB}
"el
jefe les enseño la ruta, mostró a cada uno el sendero que debía seguir de
acuerdo al equipo que llevaba y fijando el punto de reunión en un lugar
llamado partida -donde se definiría quienes habían alcanzado el ideal
scout- les propuso cuatro interrogantes sobre los cuales reflexiono brevemente...
Del método
del roverismo: para llegar a ser rover armar nuestra
mochila, calzarnos los botines y emprender la ruta con una canciones la
boca y alegría en el corazón y tomando uno de los numerosos
senderos, avanzar a través de todos los terrenos con marcha sostenida y
confiada.
con las indicaciones del
jefe, nuestro hermano mayor, habremos de recorrer el sendero que nos toca
en la vida de acuerdo a las posibilidades de nuestro equipo personal,
algunas veces en compañía de otros rovers, cuando los senderos se
unan, muchas veces solos si la ruta lo exige, pero siempre sirviendo a
quienes lo necesitan.
Gozando de la compañía o
reflexionando en la soledad, los rover caminantes participan de una conjunción
de voluntades que ambicionan llegar a la meta y definir allí si
esa experiencia es adoptada como ideal de vida. Si nos agrada pero
no seguimos, habremos realizado un servicio, que es ejemplo de
generosidad, pero si además la adoptamos como forma de vida habremos
descubierto una vocación; la vocación de servicio, que definida simbólicamente
en la ceremonia de partida, nos hará vivir el ideal scout
de por vida.
El espíritu de
servicio, libremente responsable y fraternalmente positivo:
libremente escogemos la ruta como nuestro camino, asentando esa libertad
en la responsabilidad de aceptar las reglas del gran juego que nos propone
la vida scout.
Porque nuestra vida esta caracterizada
por la alegría de vivirla como un gran juego, no con la irresponsabilidad
de la inmadurez, sino con infancia espiritual, iluminados por la
sinceridad en el sentir, la abnegación de el obrar y la pureza de amar a
dios en la persona del prójimo a quien servimos.
Fraternalmente nos unimos a los rovers
para amar a nuestros hermanos scouts y buscar la amistad de nuestros
semejantes, transmitiendo el sentido positivo de la vida. El roverismo,
bebiendo en esta fuente de caridad, propugna una acción decidida, basada
en una educación positiva que nos deja crear, proponer, practicar y aun
fallar en pro de nuestro crecimiento; educación que apela mas al estimulo
por la buena acción realizada que a la dura critica por el error
cometido, entendiendo que se equivoca quien no sabe y que quien tiene el
conocimiento debe mejorar, aun equivocándose también en la buena intención
de su proceder.
La clave
sin dudas, es la obediencia, como signo inequívoco de lealtad scout: La
obediencia es el mayor de los compromisos, es la esencia del servicio,
porque fácil es servir donde uno desea y esta cómodo, pero es de Rover
servir donde hace falta, donde dios nos quiere y sin importar nuestra
comodidad.
Nuestro
gran jefe, que nos a provisto de un equipo personal (nuestras cualidades),
nos quiere en un sendero y no en muchos, y de ahí donde es necesaria
nuestra lealtad en la obediencia.
Tenemos
nuestros jefes nacionales, regionales e inmediatos a quienes debemos
obedecer. Debemos también tener presente su orientación en todas las
tareas que emprendamos, ya que por ser nuestros hermanos mayores tienen
como misión acompañar a quienes todavía nos pesa la mochila,
testimoniando con su presencia real a lo largo y a lo ancho de nuestro país,
la vigencia de la ruta rover como ideal de vida.
La clave
del éxito en el roverismo es la lealtad a nuestros jefes, pero de manera
concreta en la obediencia sin dejar por ello de
expresar nuestras ideas.
El Scout
respetuoso critica y sugiere, pero primero obedece y nada hace a medias.
En nuestro
país, el que geográficamente habitamos y que además es nuestra patria,
a la que prometemos, cantando, servirla con alma apasionada. B-P, con su
ingeniosa practicidad, nos propuso ideas, no formulas, prueba de su
inefable genio, que vislumbro la aplicación del método en tantas y tan
diversas culturas de todo el mundo.
Profundo místico
y real observador, para hacer roverismo nos dio pocos elementos, qué no
hacen mas que incentivar nuestro ingenio para seguir sus ideas y no copiar
formulas foráneas impensadamente.
En el
roverismo la creatividad se extrema, las formas de trabajo se diversifican
y por lo tanto es necesario entender y conservar intacta la esencia
de la mística rover, para desarrollar y aplicar el método Rover en
nuestro tiempo presente y con los elementos propios de cada lugar y país.
El
roverismo, como un árbol, germina poderosamente en la celosa tradición
de cada grupo scout, alimentándose en el ámbito de cada familia
distrital, creciendo sus ramas en todos las zonas, hasta entrelazar las
diversas especies de árboles-rover. Sus copas, frondosas algunas, no
tanto otras, se extienden por todo el país en una real unidad, que es
necesaria para poder participar en la hermandad mundial, siendo fieles a
los principios scouts.
Buena
ruta!




